La última excursión que realizamos desde Ishigaki fué a la isla de Iriomote. Llegamos al puerto de Uehara tras 45 minutos de ajetreado viaje en lancha rápida. Esta isla es mucho más extensa que Taketomi, casi del tamaño de Ishigaki, pero mucho más salvaje, por algo la llaman "Adventure Island". Es posible realizar todo tipo de actividades, desde ir en canoa hasta trekking y por supuesto el deporte favorito en Okinawa, el snorkel. El pez payaso es muy típico de estas costas. Me pregunto si Nemo era japonés :)


Y es que estas islas coralinas se prodigan en paisajes subacuáticos, así como en la variedad de especies que pueblan los arrecifes. Aunque nosotros nos limitamos a ir a la playa. En el delta del río Urauchi se halla la playa más alucinante, salvaje y virgen que tuvimos la ocasión de ver. Realmente daba de impresión de estar en un territorio inexplorado. Hoshisuma Beach es espectacular, parece que todo tipo de criaturas van a emerger de la jungla (mucho más salvaje que en cualquier otra isla de la zona) y atacarnos.


Claro que el único depredador de la zona sólo sale de noche. Se trata del Yamaneko (Mayailurus iriomotensis), un gato silvestre que sólo se halla en esta isla, es una especie única en el mundo, muy protegida, y el símbolo de la Isla. De cuerpo largo y extremidades cortas, se alimenta de pequeños mamíferos. El único ataque del que fuimos objeto corrió a cargo de un cuervo que intentó llevarse mi mochila aprovechando que estábamos chapoteando. Por suerte estaba bien amarrada a una rama.

En otra playa obervamos un paisaje agreste muy peculiar. La erosión había formado cientos de cavidades en la roca, componiendo un panorama casi lunar. Los cráteres estaban, cual pequeñas piscinas, llenos de agua de mar, y en ellos era fácil apreciar pequeños peces y cangrejos. El agua era de un tono turquesa y los islotes erosionados a casi a pié de playa presentaban caprichosas formas, que sólo el oleaje y el paso de los años pueden conferir.


Con este broche final concluye el análsis del viaje a Japón. Una última noche en Tokyo y de vuelta a la realidad. Nunca fué tan difícil un regreso, nunca tan bello un recuerdo, nunca las ganas de volver tan atenazantes. Hace un mes ya que volvimos, y sigo recordando, día a día, este viaje. Espero tener la ocasión de volver alguna vez, realmente superó todas mis expectativas. Siempre había sido mi sueño visitar Japón, y ahora que lo he cumplido, nada puede volver a ser lo mismo. Cierro los ojos y me hallo paseando por Shinjuku, donde los olores y la música me asaltan por sorpresa, o estoy en Ishigaki, bajo el sol tropical y pisando la fresca arena, o en Osaka, Kyoto, Takayama. Sólo tengo que cerrar los ojos, si, cerrarlos, cerrarlos, y .... Recluirme en el recuerdo. Sólo puedo decir que fuí feliz (pero de verdad de verdad), y el recuerdo de esa felicidad hace mi existencia más agradable. Se puede pedir algo más de un viaje? Va a ser que no...
viernes, 16 de noviembre de 2007
VIAJE A JAPON - VII (FINAL!)
martes, 13 de noviembre de 2007
VIAJE A JAPON - VI
La diminuta isla de Taketomi se halla apenas a 10 minutos en lancha rápida desde el puerto de Ishigaki. Las embarcaciones salen del puerto tranquilamente (ojito con el color del agua del puerto, ver foto), pero una vez superados los diques se embalan y cabalgan sobre las olas a una velocidad desorbitada.


Lo primero que sorprende de Taketomi es la sensación de estar en un lugar deshabitado, puesto que apenas una carretera cruza la isla. Sin embargo ésta pasa por el pueblo, el único núcleo urbano (por llamarlo de alguna forma) de la isla. Dicho pueblo consta de un puñado de casas, dos restaurantes, un mirador y carros con bueyes que dan paseos a los turistas. Pero lo que nos interesa es su playa. Una enorme extensión de arena, entre la jungla y el mar, que parece no tener fin. Pero al final llegamos a la orilla, por supuesto... El paraíso en la tierra!


Agua cristalína y pura, salpicada de pequeños cúmulos de rocas entre los que practicar snorkel, y una arena inmaculada. Desde la orilla distinguimos varias tonalidades de azul, desde el más clarito hasta el turquesa más acentuado, y es que dependiendo de la profundidad del agua, el colorido de la superficie cambia. Como en todo el archipiélago, el agua está a una temperatura ideal. Tras andar un buen rato, por fin el agua cubre, pero aún así distinguimos con facilidad nuestros pies. Hay que andar con ojo de no pisar afilados trozos de coral o alguna de las especies venenosas de Ishigaki.


En este sentido tuvimos suerte o los japoneses son exagerados, pero en algunas playas hay pequeños botiquines cada 100 metros con botellas de agua dulce y vinagre para aplicar una primera cura en caso de picadura. Lo que sí es común ver son carteles de advertencia, tanto descriptivos de las especies peligrosas, como preventivos. Estos últimos nos instruyen en lo básico de la reanimación cardio-pulmonar. Más vale prevenir...


Curiosos los cuervos en las playas, eternos espectadores mudos en cualquier sitio.
Una maravillosa excursión de un día...
VIAJE A JAPON - V



Si en el resto de Japón hemos constatado el amor por el medio ambiente y el ciudado de los recursos, no nos sorprende hallar playas, selvas y paisajes dignos de "Lost", apenas tocados por el hombre (eso parece). El color de las aguas es digno de un paraíso tropical de ensueño.
Ni masificación turística ni infraestructuras intrusivas. Se vive en comunión con la naturaleza. El ANA Hotel and Resort destaca como una perla blanca entre aceitunas negras por su diseño piramidal. Nos reciben ataviados con camisas floreadas (prenda típica que recuerda al estilo hawaiano) y una gran sonrisa.


El mejor hotel del archipiélago tiene piscinas, tenis, playa privada, restaurantes, gimnasio... Y cuesta relativamente poco. No tardan en disculparse por no tener las piscinas abiertas, y es que un tifón ha asolado la isla hace 3 días. Aún se perciben fuertes vientos e inestabilidad. Palmeras arrancadas de cuajo, toda la vegetación aparece quemada, las playas revueltas, las ramas partidas. Mal augurio para nuestro primer día. La laboriosidad de los operarios, sin embargo, nos permite disfrutar de todas las instalaciones apenas pasadas 24 horas.


Con nuestro pequeño Daihatsu (con radiocassette!) visitamos la bahía de Kabira, una preciosidad de aguas turquesas, entre las cuales faenan pequeñas barcas con pescadores. Sunset Beach es la mejor playa de la isla, con su fina arena, su agua transparente y el constante gorjeo de pájaros y demás fauna tropical a dos pasos de nuestras toallas. Campan a sus anchas varios tipos de cangrejos, sobre todo ermitaños.
La ciudad es pequeña, y su zona comercial, cerca del puerto, se visita rápidamente. El puesto de fruta, con mini-bananas dulces y piñas locales, delante de la terminal del puerto, es de obligada visita. Jamás hemos comido frutas tan ricas.


La vida nocturna discurre entre algunos bares y restaurantes curiosos, pero se apaga pronto. En el reformado "Cadillac Bar" disfrutamos de un concierto de Rock atípico. Sammy, un Elvis Impersonator (http://www.myspace.com/sammydeltamuseminoritybuzz) encantador, junto a The Rocketz, nos ofrecen un fantástico elenco de versiones de los años 50, desde La Bamba hasta Johnny B. Goode, perfectamente ataviados. Sammy se dedica a cultivar arroz y a vivir en paz en la isla, pese a haber nacido en Tokyo. Ha estado 4 veces en Graceland y su amor por Elvis sólo es superado por su inmensa tristeza. Leed su historia, no tiene desperdicio.
El ambiente general de despreocupación isleña no nos cuadra con la ajetreada vida de Tokyo o Osaka. Incluso genéticamente, hay diferencias, puesto que los nativos poseen rasgos más propios de otros países, como Filipinas, y la tez de su piel es ligeramente más dorada.
El símbolo local es la pareja de leones Shisa, los guardianes, uno mantiene la boca cerrada para que no entren en ella malos espíritus, y otro ríe para atraer a los buenos. Esculpidos en barro en los techos de las casas, vendidos como souvenirs en una selección de vivos colores o ilustrando una caja de preservativos, son omnipresentes, desbancando a Hello Kitty y a Manekineko, el célebre gato japonés de la suerte (con su patita derecha levantada).


La gastronomía también es diferente. Algas, verduras, especies de pescado local, arroz al estilo de Okinawa, y sobre todo una patata dulce de color morado conforman lo que al parecer es una dieta muy saludable. Sin embargo la prefectura tiene el índice de obesidad más alto del país. Y no es por la americanización tras la ocupación de postguerra, sino por tamaño pantagruelesco de las raciones, y tal vez por un estilo de vida más relajado.


Os dejo con unos vídeos de The Rocketz!!! Que los disfrutéis :)
La Bamba
Rock Around the Clock / Johnny B. Goode
Sammy en acción!!
LOS 10 MEJORES DISCOS DE LA HISTORIA
EL TOP TEN DE SALVI
Y el primero en hacerlo es mi buen amigo Salvi, cantante de Jinete Nocturno. Más difícil que grabar una cinta para una chica que te gusta es hacer una lista con los 10 mejores discos de la historia. ¡Pero si solo con los Stones ya tengo los 10! Ya, ya lo sé, pero hay que mojarse...
He aquí su análisis, la crême de la crême! Los 10 discos que te llevarías a una isla desierta.
Procedamos del décimo al primero ...
10 - Rainbow - Long Live Rock'n'Roll
9 - The Clash - London Calling
8 - Aerosmith - Toys in the Attic
7 - Bruce Springsteen - Live '75 / '85
6 - Queen - Live Killers
5 - The Ramones - End of the Century
4 - AC/DC - Highway to Hell
3 - Deep Purple - Made in Japan
2 - Led Zeppelin - Led Zeppelin II
1 - AND THE WINNER IS....
THE ROLLING STONES - EXILE ON MAIN STREET
¿PORQUE NO TE CALLAS?

lunes, 12 de noviembre de 2007
Retrato de Marta Corcho
La conocida artista Multimedia me ha hecho un retrato como encargo de Katia para mi último cumpleaños. En el enlace podéis ver la fotografía. Echad un vistazo a su fantástico trabajo en http://www.martacorcho.com/
Especialmente recomendado para los amantes del glamour cinematográfico de décadas pasadas.
Desde aquí doy las gracias a Marta por tan sensacional trabajo y por supuesto a Katia, que una vez más demuestra su originalidad a la hora de hacer regalitos!!!!
miércoles, 7 de noviembre de 2007
VIAJE A JAPON - IV
A un cuarto de hora en tren bala de Kyoto se halla Osaka. Un viaje corto que pagamos a gusto tras agotar nuestro Japan Rail Pass, y con esto dijimos adiós a los trenes nipones...

Otra mega-ciudad, en la que se inspiró Ridley Scott para ambientar la legendaria (de culto absoluto) fábula de ciencia-ficción Blade Runner. Sólo una noche para descubrirla, y en lugar de ello casi pasamos dos horas en Tower Records! Claro que la oferta era suculenta :)

El hotel Gran Via (!) se halla dentro de la estación, y nos viene de perlas para no perder tiempo. Tras recorrer las zonas centrales de la ciudad, nos dirigimos por la noche a Dottonbori (de nuevo gracias, Lonely Planet). Nada más acercarnos a la orilla del río y a sus calles circundantes, un zumbido perpetuo nos asalta. Viendo como las fachadas (del tamaño de un Hipercor) están literalmente tapizadas de neones, no nos extraña. Es sin duda el espectáculo de luces más impresionante que he podido presenciar en mi vida. Los lásers apuntan al cielo, y el reflejo de todo el conjunto sobre el río aumenta la sensación de hallarse en otro planeta, esto parece un puerto espacial. Por las calles, de noche, una multitud deambula por la zona, llenando de vida el ambiente, ya de por sí sobrecargado de olores y sonidos.

Nos sentimos como dos Ewoks en la estrella de la muerte, es sobrecogedor. Al igual que en Tokyo, los jóvenes Yakuza, con sus trajes oscuros, vigilan silenciosamente sus negocios nocturnos. Más por dejarse ver que por otra cosa, puesto que la delincuencia es prácticament inexistente en el país. Esta vez, la sensación de que hay que volver alguna vez es más fuerte. Japón engancha... Y a la mañana siguiente nos esperan las islas situadas más al sur del país, casi pegadas a Taiwan, la zona más rural, el contraste va a ser brutal. Nombres de islas como Okinawa e Iwo-Jima (Jima significa isla) nos harán evocar un Japón de mediados del siglo XX, y descubrir paraísos naturales en los que nos sentiremos como auténticos pioneros.
VIAJE A JAPON III
Y por fin llegamos a la ciudad imperial, Kyoto. Plagada de toda clase de atracciones turísticas, es la más visitada después de Tokyo. El templo dorado, la formidable pagoda del templo Toji, El castillo Nijo, el palacio imperial, el barrio de Gion, el impresionante arco Heian...



Una ciudad mucho más tradicional, en la que es más fácil cruzarse con una Geisha, y sobre todo mucho más tranquila, invadida por bicicletas. Alrededor de la zona de los canales y del río Kamo se halla toda la energía de la ciudad, y de nuevo impresionantes calles comerciales y callejuelas plagadas de restaurantes de toda clase. Curioso el McDonald's que sirve hamburguesa de gambas! Ya lo vaticinó Forrest Gump hablando con Bubba acerca de todo lo que da de sí la gamba. Pues existe! Puajjjj....



La ciudad se halla rodeada de montañas y su distribución es misteriosamente cuadriculada, atravesada por unos ejes principales, en los que discurre la acción (Kawaramachi, Karasuma, Shjo). No se respira el aire cosmopolita de la capital del país, los edificios son bajos, todo está plagado de templos, 17 de ellos patrimonio de la humanidad.



Pero no deja de haber alboroto, desde luego. Asistimos a un fabuloso concierto de blues a cargo de un guitarrista muy conocido en la ciudad (si recuerdo el nombre editaré esta entrada). Fuimos a cenar a un establecimiento famoso por su tempura. El chef prepara las delicias a un metro del comensal y las sirve humeantes en el plato. El restaurante tiene su propio jardín Zen, sin rival entre los que hemos tenido ocasión de ver, con una selección de carpas multicolores.



En el hotel asistimos brevemente a una exhibición de música tradicional japonesa, a cargo de dos señoras a cargo de exóticos instrumentos de cuerda. Impactante... Un par de tiendas de guitarras acechan mi llegada en la zona comercial, y aprovecho para hacerme con algunas cosillas. Poco más puedo comprar, ya que a pesar de encontrar fabulosas chaquetas de piel, no existe mi talla y me quedo con las ganas. Seguiría mi odisea en Osaka, con igual y desastroso resultado. 3 noches dan para conocer la ciudad pero siempre se queda algo en el tintero.



Visitamos la casa Sumiya, una Ageya (casa de Geishas), con más de 350 años de antigüedad, regentada por la misma familia desde hace 13 generaciones, convertida en museo abierto al público, con un jardín precioso. Se adivinan historias de samuráis y geishas, de shoguns y espadas. Una pared muestra una cicatriz hecha siglos atrás con una katana.
Y si os preguntáis qué echan por la tele, pues toda una serie de concursos absurdos (humor amarillo?), dibujos animados y béisbol!








